José Zorrilla nació en Valladolid (1817). Su padre, José Zorrilla, era hombre
de rígidos principios, absolutista y su madre, Nicomedes Moral, una mujer
piadosa y sometida al marido. Tras varios años en Valladolid, su familia se
estableció en Madrid, donde ingresó en el Seminario de Nobles.
Estudió leyes en las universidades de Toledo y Valladolid (1833-36) pero su
atracción por el dibujo, las mujeres y la literatura arruinaron su futuro, así
que su padre decidió llevarle a Lerma a cavar viñas.
En 1836 huyó de la casa paterna, refugiándose en Madrid, donde la fama lo sacó
súbitamente de una vida oscura y llena de privaciones. Años después, en 1839 se
casó con Florentina O’Reilly, viuda bastante mayor que él y con un hijo.
Hacia el 1845 viaja a Francia asistiendo en París a algunos cursos de la
Facultad de Medicina y allí empieza a relacionarse con Dumas, George Sand,
Musset y Gautier. Ese mismo año murió su madre, dejándole una profunda
melancolía.De regreso a Madrid en 1846 recibió varios honores y
dos años más tarde se le nombró miembro de la Junta del recién fundado Teatro
Español. Con tan solo 31 años fue elegido miembro de la Real Academa Española. La muerte de su padre, en 1849 le causó un
duro golpe y le legó considerables deudas.
Huyendo de su mujer, se estableció en París (1851) y Londres (1853), donde le
acompañaron sus inseparables apuros económicos. En París endulzó sus penas
Leila, a quien amó apasionadamente.
Zorrilla regresó a España en 1866 cuando falleció su esposa y pudo apreciar que
su obra había logrado una gran popularidad. Tres años después de su regreso, se
casa con Juana Pacheco y sigue con sus permanentes apuros económicos.
Se hizo famoso dando recitales públicos y obtuvo numerosos honores entre los
que sobresalen su nombramiento de cronista de Valladolid (1884) y su coronación
como poeta nacional en Granada (1889).
Murió en Madrid en el 1893, tras una intervención quirúrgica para extraerle un
tumor cerebral. Su entierro fue un gran homenaje de admiración.
En la vida de Zorrilla encontramos algunos detalles de gran interés para
comprender la orientación de su obra. En primer lugar, las relaciones con su
padre. El escritor cargaba consigo una especie de complejo de culpa, y para
superarla decidió defender en su creación un ideal tradicionalista muy de
acuerdo con el sentir paterno.
Importante es destacar su temperamento sensual, que le arrastraba hacia las
mujeres: dos esposas, un temprano amor con una prima y sus amores en París y
México. El amor constituye uno de los ejes fundamentales de toda su
producción.
OBRAS:
-Amorosa (Un recuerdo y un suspiro, A una mujer)
-Sentimental (La meditación, La luna de enero)
-Tradicional (Toledo, A un torreón)
Épica
-Granada (1852)
-La Leyenda del Cid (1882) (Edición
on-line por la Universidad de Toronto)
Leyenda
Poemas dramáticos
-El zapatero y el Rey (1839 y 1842) (Edición
on-line)
-Sancho García (1842)
-El puñal del godo (1843)
-La Calentura (1847)


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